Toda persona ya está siendo interpretada. Unos lo dejan al azar. Otros deciden diseñarlo.

Voy a leerle.

Permítame conocer desde dónde llega. Un secreto profesional entre usted y yo.

Leyendo

¿Cuál es su nombre?

Dónde estás

¿Desde dónde llega a esta lectura?

Hacia dónde

¿Cómo quiere que le lean?

Hasta tres. No lo que es; lo que quiere que lean en usted.

La grieta

¿Qué no quiere que se lea de usted?

El malentendido que más le pesa.

El terreno

¿Para qué es esta lectura?

Un momento clave: un lanzamiento, una entrevista, una exposición.

Entre nosotros

¿Qué te ha costado que el mundo no te lea como realmente eres?

Con toda honestidad. Aquí empieza el trabajo. Siento que no proyecto lo que valgo. Que me perciben distinto a como soy. Que no se me toma tan en serio como quisiera.

Casi

¿Quién necesitas que empiece a leerte distinto?

Esto es lo que quieres que el mundo lea

No voy a cambiar quién eres. Voy a mostrarte qué ve el mundo cuando te mira, y a que dirijas esa mirada.

Valeria Velpi
Lo que me costó ver esto

Hay una distancia que casi nadie sabe nombrar: la que existe entre lo que usted es por dentro y lo que el mundo alcanza a leer por fuera. Quien vive de cómo lo perciben lo sabe: de lo que se lee depende si lo eligen, si le abren la puerta, si le dan el lugar.

Yo aprendí a leer esa distancia desde niña, antes de saber nombrarla. Hubo un momento que me partió en dos: cuando vi que lo que uno es por dentro y lo que sale al mundo pueden ser opuestos. No lo estudié en un libro. Lo viví.

Con los años convertí esa obsesión en método. No ofrezco una teoría que leí; ofrezco un ojo que se formó cruzando el mismo puente que hoy le ayudo a cruzar.

Por eso esto no se inventa. Se reconoce.